La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a diez años de prisión al hombre que asesinó a su padre, de 81 años, en Campanillas en septiembre de 2024, después de reconocer los hechos y alcanzar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y las acusaciones particulares.
La sentencia considera probado que el acusado, que entonces tenía 41 años, se presentó en el domicilio de su progenitor el 11 de septiembre de 2024 pese a tener prohibido acercarse a él por una orden judicial de alejamiento derivada de un caso previo de violencia doméstica.
Según recoge la resolución, ese mismo día había sido condenado por quebrantar dicha medida cautelar. Sin embargo, tras quedar en libertad, acudió de nuevo a la vivienda familiar y pidió a su padre permiso para ducharse. El anciano, que se encontraba acompañado por otro de sus hijos, accedió.
Pocos minutos después se produjo el ataque. El procesado se dirigió a la cocina, donde su padre estaba almorzando, y le asestó diez puñaladas en el tórax y el abdomen. El tribunal considera acreditado que actuó con la intención de causarle la muerte, aprovechándose además de la avanzada edad y las limitaciones físicas de la víctima.
Tras la agresión mortal, el condenado también atacó a su hermano cuando abandonaba la vivienda, causándole una herida en el antebrazo izquierdo que requirió tratamiento quirúrgico y le dejó una cicatriz permanente como secuela.
El anciano fue trasladado de urgencia al Hospital Virgen de la Victoria de Málaga en estado crítico, aunque falleció durante la madrugada siguiente debido a la gravedad de las lesiones sufridas.
Trastorno mental y consumo de drogas
Uno de los aspectos determinantes de la sentencia ha sido la situación psiquiátrica del acusado en el momento de los hechos. Según la Audiencia Provincial, padecía un trastorno esquizoafectivo y un trastorno de inestabilidad emocional de tipo impulsivo, además de presentar secuelas psíquicas derivadas tanto de enfermedades mentales previas como del consumo de drogas de abuso.
Por este motivo, el tribunal entiende que sus capacidades estaban parcialmente afectadas cuando cometió el crimen, apreciando una circunstancia de semiimputabilidad que ha reducido sustancialmente la pena.
Además de los diez años de prisión, la resolución impone como medida de seguridad la obligación de seguir tratamiento psiquiátrico durante el cumplimiento de la condena.
Acuerdo para evitar el juicio con jurado
Inicialmente estaba previsto que el caso fuera juzgado por un tribunal del jurado. Sin embargo, el procedimiento quedó resuelto mediante un acuerdo entre la defensa, la Fiscalía y las acusaciones particulares, por el que el acusado reconoció su responsabilidad en los delitos de homicidio, quebrantamiento de medida cautelar y lesiones.
Con esta sentencia se pone fin a uno de los sucesos más impactantes registrados en Campanillas en los últimos años, un crimen que causó una profunda conmoción entre vecinos y familiares por la violencia de los hechos y por haberse producido en el ámbito familiar.




